De Italia a México: la historia detrás de las cartas de la lotería
Hablar de la lotería mexicana es hablar de recuerdos. De mesas largas en las fiestas, de frijolitos marcando las cartas y de esa voz que “canta” cada imagen con picardía. Más que un juego, es una tradición que ha pasado de generación en generación.
Aunque hoy la sentimos muy nuestra, su historia comenzó muy lejos de aquí. En Italia, alrededor del año 1400, existía un juego llamado lotto, donde se sacaban 5 números de un total de 90, y cada número estaba relacionado con una imagen. Con el tiempo llegó a España y, en el siglo XVIII, viajó hasta la Nueva España.
En sus inicios, la lotería era un entretenimiento de las clases altas durante la Colonia. Pero todo cambió con la Guerra de Independencia de México (1810–1821). Los soldados la adoptaron como una forma de distraerse en medio de las campañas. Al regresar a sus pueblos, llevaron el juego consigo, y así comenzó a formar parte de la vida cotidiana en todo el país.
Las imágenes también fueron cambiando con el tiempo. Se adaptaron a lo que la gente veía y vivía. La versión que hoy conocemos fue impulsada en 1887 por el empresario francés Clemente Jacques, quien imprimió su propia edición de las cartas, ayudando a que se popularizara aún más.
Existe también la versión llamada “campechana”, que incluye elementos del tarot, como el sol y la luna. Actualmente, muchas loterías combinan ambas iconografías, manteniendo viva esa mezcla de historia y simbolismo.
Durante los siglos XVIII y XIX era común ver en plazas y ferias los cartones listos para jugar. Pero lo que realmente hacía especial cada partida era la poesía popular. La persona encargada de “cantar las cartas” —como: El Diablito, pórtate bien cuatito, si no te lleva el coloradito ó ¡La botella! del tequila, la botella del mezcal— que recitaba versos llenos de humor e ingenio, convirtiendo el juego en todo un espectáculo.
Hoy, cada carta —el gallo, la dama, el diablito— no sólo es una imagen. Es una pequeña historia que habla de quiénes somos, de cómo nos divertimos y de lo que nos une como comunidad.
Y tú, cuando escuchas que empiezan a cantar la lotería… ¿qué carta esperas que salga primero?
