Con el proceso de transición a la democracia, México ha pasado de ser aquel país monocromo gobernado por un solo partido que monopolizaba casi todos los cargos públicos hasta fines de los años...
Tras la caricatura electoral de 1976, se hizo evidente la necesidad de cambio y, al año siguiente, se aprobó una reforma electoral que permitió el registro de nuevos partidos.
En los últimos treinta años, la operación de las casillas y el cómputo de los votos ha pasado del control absoluto del gobierno, a manos de los ciudadanos.