Mujeres en el Porfiriato

Septiembre 22 de 2015

Para las mujeres porfirianas que quisieran mantener un lugar decoroso en la sociedad existían unas rigurosas pautas de comportamiento que reducían su vida y su comportamiento a los límites de su hogar. Cualquier conducta pública fuera de este código, sería determinante para su honor y el de toda su familia. La joven porfiriana, debía ser educada con esmero en la modestia, recogida, amable y graciosa, so sólo ser virtuosa, sino siempre parecerlo. Su tarea era atender el hogar, cuidar de los hijos y guardar fidelidad al marido, obligada a permanecer en la privacidad, fuera del mundo público que estaba reservado solo para los hombres.

La separación de funciones y espacios, no era tomada a la ligera, se justificaba con argumentos fisiológicos y biológicos que comprobaban que las capacidades de las mujeres se encontraban en la sensibilidad, abnegación, y demás facultades óptimas para ser buenas madres, carentes de raciocinio, pasiones y con un sistema nerviosos irritable.

No podemos por ello inferir que las mujeres carecían de educación, se les educaba en la costura y confección, e incluso muchas sabían leer, escribir y contar, es por esto que a pesar de su invisibilidad, se puede conocer acerca de sus vidas gracias a las publicaciones diarias o semanales que estaban dedicadas a ellas. Estas publicaciones para mujeres estaban escritas y editadas por hombres cuya labor era educarlas siguiendo el ideal ilustrado abordando distintos aspectos de la vida femenina. Sien embargo, con el paso del tiempo, hacia finales del Siglo XIX, las mujeres se fueron apoderando de estas publicaciones y en 1869, la señorita Ángela Lozano firma con su nombre en el periódico El Búcaro. Al poco tiempo, comenzaron a aparecer semanarios y periódicos de mujeres escritos y editados por ellas mismas. Conforme estas publicaciones fueron ganando fuerza, hacia el final del porfiriato, podemos ver como los intereses femeninos se diversificaron, mientras unas demandaban el derecho al voto, otras publicaban sus ideas políticas y propuestas de cambio en oposición al régimen. Incluso, El Diario del Hogar, fundado por Filomeno Mata como un periódico de temas domésticos, se había convertido en una publicación de protesta al dictador, en el que se llegaban a colar uno que otro artículo feminista.

Es necesario mencionar, que además de las mujeres de la clase porfirista dominante, existían las mujeres obreras, quienes no tenían más opción que trabajar. Eran explotadas con las mismas condiciones desfavorables que los hombres de este oficio, pero con un salario menor. Estas mujeres se enfrentaban a problemas de salud, no solo propios, sino de sus esposos e hijos. La invitación de Flores Magón a estas mexicanas para unirse a la lucha revolucionaria que sucedió a la dictadura porfirista, las convirtió en piezas clave para el cambio ideológico y la emancipación femenina.

Hoy en el MODO recordamos a las mujeres del porfiriato, madres, hijas y esposas, presentes en nuestra exposición, Los Niños del Siglo XIX.

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