Michelin de los neumáticos a la comida.

Junio 7 de 2019

De caucho, llantas, bicicletas, autos y comida está hecha la historia de Michelin, una empresa que evoluciona constantemente, que por accidente o por trabajo llegó a ser la empresa de neumáticos más famosa del mundo y que aun en la actualidad, mantiene estándares de exigencia y calidad elevados.

Todo comenzó en 1832 en Francia cuando dos primos Aristide Barbier y Nicolas Edouard abren una fábrica de máquinas agrícolas, el negocio es estable pero las ganancias no son lo que esperan, todo cambia cuando la esposa, de uno de los primos, fabrica pelotas para sus hijos, con caucho, es ahí cuando el negocio toma otra dirección y se dedican a realizar todo tipo de artículos con este material. La empresa después de muchos años pasa a manos de Edouard y André Michelin, quienes solo fabricaban pastillas de frenos, estos hermanos buscaban una nueva oportunidad de crecer, un día un ciclista les pide ayuda con una llanta ponchada y es aquí cuando nuevamente el negocio toma un giro, pues los hermanos crean una llanta que se puede cambiar en menos de una hora, un nuevo record, pues las bicicletas de esa época se reparaban en por lo menos un día completo. Al año siguiente de este invento más de 10000 ciclistas usan llantas Michelin.

En 1894 la empresa da un salto y entra al mundo de los autos, pues siendo los genios de las llantas se les otorga el papel de fabricar las llantas para los primeros modelos comerciales de autos. Es aquí cuando definitivamente Michelin se posiciona como la empresa número uno en neumáticos, en una naciente industria.

Pero a todo esto ¿Y la comida? A principios del siglo XX y con pleno conocimiento en los terrenos de lo automotriz, la empresa Michelin decide entregar a sus compradores una guía que facilita los viajes, esta guía contiene lugares donde puedes recargar combustible, hoteles para descasar y por supuesto lugares donde comer. Fue tanto el interés por los lugares de comida, que los directivos de Michelin reclutan un grupo de personas dedicadas exclusivamente a visitar restaurantes y valorarlos. 

Fue en 1926 que estas visitas se empiezan a valorar en estrellas, mecanismo que se sigue usando hasta nuestros días, donde la exigencia crece y junto con los procedimientos para otorgar dicha distinción.

La guía concede de una a tres estrellas según el siguiente criterio.

Una estrella: cocina con gran fineza, justifica el alto en el camino.

Dos estrellas: Cocina excepcional y se justifica el desvió del camino para degustar la comida.

Tres estrellas: una cocina única que justifica el viaje por sí misma.

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