La historia del desodorante.

Agosto 6 de 2013

El problema del olor corporal es tan antiguo como los intentos que ha realizado el hombre para solucionarlo. Todas las civilizaciones han dejado rastro de sus esfuerzos para producir desodorantes.

Los antiguos egipcios recomendaban un baño aromático y, tras él, una aplicación en las axilas de aceites perfumados hechos a base de limón y canela.

En 1888 fue presentado Mum, primer producto lanzado al mercado específicamente para atajar la humedad de las axilas y, por tanto, el mal olor del sudor. La fórmula estaba hecha a base de un compuesto de zinc y su presentación era la de una crema. La popularidad de Mum convenció a los laboratorios de que existía un gran mercado para los antitranspirantes.

A principios del siglo XX aparecen los primeros desodorantes que utilizan cloruro de aluminio, compuesto secante que está presente en la mayoría de las fórmulas actuales.

Durante muchos años, el público se mostró tan sensible al uso de desodorantes, que se los solicitaba en las farmacias con mucha discreción. En 1914, el Odorono se presentaba como un remedio a los problemas de la sudoración excesiva, capaz de mantener a las mujeres “limpias y refinadas”.

En aquellos tiempos, los antitranspirantes eran anunciados exclusivamente para las mujeres. Fue hasta la década de 1930 cuando las empresas empezaron a perseguir el mercado masculino. Tras la Segunda Guerra Mundial, se popularizó el uso del desodorante en los países occidentales.

En la actualidad, hay desodorantes en aerosol, roll-on, barra  y gel.

Les compartimos imágenes de objetos de nuestra colección.

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