El objeto erótico

Febrero 13 de 2016

Por Pamela Ruiz.

Según Georges Bataille[1] el erotismo es la aprobación de la vida hasta en la muerte y su sentido último es la fusión, la supresión del límite. Menciona la importancia e imposibilidad de separar el estudio del erotismo del ser humano mismo, así como de la historia de las religiones y del trabajo; en este punto es necesario recordar que, como productos del trabajo, están los objetos y estos funcionan como vehículos por medio de los cuales los individuos se relacionan, por lo tanto existe una correspondencia entre el erotismo, el ser humano, su actividad y el producto de esto, los objetos, lo que nos llevará a abordar posteriormente y bajo la perspectiva de Bataille, el concepto de “objeto erótico”.

Aunque el origen etimológico proviene de eros, que se utiliza para designar tanto al amor apasionado como al deseo sexual, Bataille diferencia el erotismo de la actividad sexual simple, ya que el primero involucra una búsqueda psicológica más allá e independiente del fin natural de reproducción. Podríamos decir entonces que el erotismo es un comportamiento cultural más que sexual (natural).

Esta búsqueda psicológica convierte al erotismo en una experiencia vinculada a la vida y por lo tanto, usando términos del psicoanálisis freudiano, en una pulsión de vida, por lo que la pasión es un elemento fundamental. La pasión relaciona esa experiencia de vida con la experiencia de muerte, que tanto para Bataille como para el psicoanálisis freudiano, son los dos momentos claves de la existencia humana. El erotismo abre a la muerte y la muerte lleva a negar la duración individual; lleva a la indistinción, a la confusión de objetos distintos.

El erotismo como experiencia, como idea abstracta, necesita un contenedor; el erotismo se significa en la posesión de un objeto de deseo, ya que se convierte en uno de los “signos comunicadores” de la actividad sexual, los cuales tienen un intenso valor erótico. Este elemento objetivo provoca la excitación pues sugiere la posibilidad de alcanzar placer, ya sea mediante la actividad sexual o mediante la experiencia mística, la cual crea un sentimiento de continuidad, de desvanecimiento de los límites, sentido último del erotismo.

El objeto erótico se convierte en un objeto de deseo pues es en él donde el erotismo se significa, esto lo lleva a ser un fetiche. El origen etimológico de la palabra “fetiche”, proviene del latín facticius, que significa artificial o inventado, a partir de ahí fue evolucionando con las lenguas romances hasta el término en francés de fetiche. Se entiende al fetichismo como la derivación de la lívido hacia los objetos.

Aprovechando la cercanía del día de los enamorados, hacemos esta reflexión sobre aquello que erotizamos, que fetichizamos, o que le damos esas connotaciones, buscando una forma de materializar conceptos tan abstractos como el amor.

[1] Georges Bataille. El Erotismo

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