A dos años de la partida de María Alós

Noviembre 25 de 2013

Objetos Favoritos María dentro del Acervo MODO. 

María Alós es una figura muy importante para la historia del MODO. Ella junto con Bruno Newman inició un proyecto que crecería hasta convertirse en lo que ahora conocemos como Museo del Objeto del Objeto, MODO. Hace ya diez años María comenzó el proyecto de catalogación de las colecciones de Bruno Newman, la primera tanda de objetos constaba de 1250 piezas. María estableció los procesos que aún forman parte del trabajo que se realiza actualmente en el Archivo del MODO. María era un ser humano increíble, tenía gran gama de talentos e intereses; un sentido del humor agudo y un tanto crudo, junto con una visión intelectual y académica. A la par de su trabajo cómo directora de Colecciones del MODO María desarrolló una carrera dentro del arte contemporáneo, con  exposiciones y proyectos culturales dentro y fuera de México.  A dos años de su partida recordamos a María con mucho cariño y  nostalgia.

A continuación presentamos algunas de sus piezas favoritas dentro del acervo del MODO:

 

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Historietas. Gabriel Sons & Company. New york. Brown Babies. Años treinta. 

Desconocido. Muñeco. Años treinta. 

Vino del Dr. Vivien de París. Juguete promocional. Principios del s. XX. 

Durante su estancia en Estados Unidos, María presentó un interés muy grande en la cultura afroamericana. Concretamente su interés se enfocaba en la forma en la que los miembros de esta comunidad eran representados. Los objetos de uso cotidiano generalmente poseen las líneas de lectura e interpretación más directas, en el caso de las representaciones de personas de color anteriores a 1960 las lecturas pueden ser brutales. Los miembros de esta raza, generalmente son presentados de forma negativa: como objeto de burla, segregación, abuso o exageración. Estos objetos dan muestra de ello.

 

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Trojans. Preservativo. Finales de los años cincuenta. 

Junto a su interés por las representaciones del pasado, María también complementaba su curiosidad por los usos y costumbres del pasado reciente, sobre todo las que presentaban alguna relación con cuestiones de moralidad o buenas costumbres. En el caso particular de esta pieza, el “condón fosilizado” como se le conoce por las personas que trabajamos en el Archivo del MODO, es muy interesante que no presenta ninguna inscripción sobre el nombre del producto o su uso. Esto nos podría dar una indicación de las condiciones sociales en dónde este producto era comercializado y utilizado. Una especie de código secreto entre el productor y el usuario final, dónde el ejercicio de la sexualidad era algo velado y secreto.

 

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Enciclopedia del Hogar. Suplemento publicado por Excélsior. Finales de los años cuarenta.

En la misma línea que la pieza anterior “Enciclopedia del Hogar” nos muestra la visión del rol social de la mujer, en el México de la posguerra. Esta visión era importante para María, por la normalidad con la que se presentaba un discurso segregatorio y represivo. Recordemos que, en estas fechas en México la mujer se presentaba cómo un ciudadano secundario, un objeto de goce y de adorno sin un peso político o económico. El imaginario de la mujer mexicana estaba situado siempre en relación a su contraparte masculina: madre, hija, esposa. María siempre se presentó como lo opuesto a este imaginario: una mujer trabajadora, independiente y segura.

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Mentolupe. Crema medicinal. S/F.

Esta pieza siempre fue un enigma. La información que se tiene de ella nos la dá el propio objeto. Se produjo en México en el estado de Guanajuato, era un medicamento en crema de uso tópico similar al Vick’s Vaporub o al Mentholatum. El diseño nos remite a finales de los años treinta y principios de los cuarenta, se podría extender hasta los primeros cincuenta, no lo sabemos ya que no aperece fecha alguna. El nombre del producto y la imagen usada en su cara frontal es lo que lo hace extraordinario: “Crema Mentolupe” con la imagen de la virgen de Guadalupe a una tinta en color rojo brillante. La asociación de conceptos que presenta es bastante irreverente y graciosa: un producto medicinal milagroso bajo el auspicio de la Virgen de Guadalupe, que le resta toda la solemnidad al máximo ícono religioso mexicano al nombrarla por su apodo: Lupe. Esta capacidad para restarle solemnidad a las cosas por medio del humor. Este humor de lo cotidiano es algo que María encontraba fascinante.

 

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Marilú Mermelada de naranja. Anuncio publicitario. Años cincuenta.

A lo largo de su vida María tuvo diferentes apodos: Maraya, Mary, Malú. Uno de los más recordados fue Marilú. Al hacer una revisión de rutina,  descubrimos este anuncio de mermelada de naranja, al interior de otra pieza. De inmediato María sintió un cariño especial por la pieza, le tomó una foto y lo publicó en su cuenta de Facebook como imagen de perfil. María siempre sintió afinidad por los objetos que llevaban su nombre. A pesar de que su nombre era muy común,  María siempre supo distinguirse del resto, su personalidad era única e irrepetible, cuando conocías a María no había otra María.

 

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La llave de la felicidad. Compañía Ron  cubano Siboney de México. Publicación comercial. Años cincuenta. 

“La llave de la felicidad” es una pequeña publicación comercial de Siboney, una marca de Ron comercializada en México hacia finales de los años cincuenta. Esta publicación tenía un carácter publicitario y se obsequiaba a los clientes en la compra del de algún producto de la marca. Es curiosa la forma en la que la publicidad ha evolucionado a lo largo del siglo Veinte, adoptando diversas formas y estrategias. Este pequeño folleto presenta una serie de recomendaciones y consejos para llevar una vida feliz. Entre los diferentes consejos hay algunos que son bastante comunes y consecuentes, como: “Vivir sencillamente sin grandes ambiciones” hasta otras más extremas como: “Reprimir las pasiones”. Lo curioso de esta pieza es la contraposición, por un lado presentar todo un ideario de valores socialmente aceptados, y por el otro presentar recetas de bebidas alcohólicas. Esta yuxtaposición es bastante peculiar: presumir las virtudes de la moderación, la castidad y la frugalidad, y al mismo vender un producto asociado al festejo, la desinhibición y el exceso.  Es en esta contradicción donde nacía el interés por parte de María, la contraposición de valores o una doble moral representada en un solo objeto.

 

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Malú. Rizadores. Principios de los años sesenta.

María siempre sintió una gran afinidad por los objetos, mencionaba que una característica importante de los objetos era que podían contar historias. Los objetos son capaces de evocar un hecho histórico, una acontecimiento industrial o un avance tecnológico, pero a un nivel personal también pueden evocar memorias personales y dar rienda a la nostalgia. Había objetos con los que María recordaba su niñez en el centro de Coyoacán. Recordaba su habitación circular en una casa antigua,  los juegos,  los paseos y los helados de limón. Esta pieza particular le gustaba por la ilustración del frente. La imagen de una niña con los ojos cerrados vestida de negro con un cuello blanco y bien peinada.

 

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Desconocido. Robot. Años noventa. 

María sentía una enorme afinidad por coleccionar, uno de sus grandes pasiones fueron los juguetes. Juguetes de todo tipo, muñecas, figuras  de peluche, personajes de caricaturas y de la cultura popular entre muchos, muchísimos otros. María se sentía particularmente atraída hacia los robots. Los robots fueron una de esas cosas paradigmáticas que coleccionaba con pasión. Tenía robots de todo tipo de todo tamaño y de todos materiales. Desde los más pequeños y artesanales hasta los más sofisticados y novedosos. Esta pieza le gustaba en particular por la calidad artesanal que presenta. El torso está  hecho con una lata de insecticida y los pies con metal y concreto, los brazos de tubo de plomo y las manos de muñeca, son de plástico. En este caso particular no le interesaba la perfección industrial,  por el contrario le gustaba la falta de refinamiento técnico, la apariencia frankesteiniana de la misma, los defectos  provocan una calidez y una cercanía, que difícilmente pueden provocar los juguetes perfectamente manufacturados.

 

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Breakfast for Champions. Juguete. Mediados de los años sesenta.

Esta pieza es muy curiosa, se trata de un juguete de novedad para adultos. Una caja a manera de empaque de alimentos, que presenta un diseño en colores amarillo rojo y negro. En la cara superior se lee el nombre del producto y en cada una de las esquinas se observan ilustraciones de hombres ejecutando diferentes deportes tales como: el béisbol el fútbol el hockey y el golf. La sorpresa se da al abrir la caja: al interior se observa un tazón de plástico color negro con una cuchara de plástico color blanco y diversas figuras de plástico con forma de pechos femeninos, con un líquido blanco chorreante. La representación de la anatomía femenina es bastante burda y en ninguna forma pretende ser realista. La pieza presenta un humor descarnado dirigido a un público masculino, en una época concreta (finales de los años cincuenta). Presenta la sexualidad femenina como un objeto de consumo, sin disimulo. Si bien este producto presenta una exageración, nos presenta también una visión del mundo dónde fue producido, sus valores, sus  pulsiones, sus miedos. María encontraba esta pieza sumamente divertida, una pieza con cargas discursivas y psicológicas profundas, sociológicamente sintomática y políticamente incorrecta.

 Texto por Antonio Soto