La belleza y el maquillaje

La belleza y el maquillaje

Hoy el maquillaje se ha vuelto imprescindible para muchas mujeres, pero… ¿Siempre fue así?

No, pues en la antigüedad el maquillaje lo utilizaban los hombres, se maquillaban para comunicar desde estados de ánimo hasta su estatus social al que pertenecían.

Con el transcurso de la historia, los cánones de belleza han cambiando y el maquillaje también.
El maquillaje fue dejando de lado a los hombres y consiguió evolucionar hasta los distintos usos que conocemos en la actualidad gracias a las mujeres.

Por ejemplo, en Egipto la belleza residía en una piel muy bronceada, ojos grandes y delineados con forma de pez sobre una sombra de ojos oscura, cejas bien perfiladas y labios en tonos terracota.

Para las geishas era fundamental resaltar sus rasgos, por ello, se cubrían de blanco zonas como la cara, las manos, el pecho y el cuello.  Los labios, ojos y cejas eran dibujados a su antojo sobre un lienzo blanco de maquillaje, creando formas sensuales.

El siglo XX trae consigo la llegada de la industria de la cosmética y con ella un abanico de posibilidades para el maquillaje de las mujeres, que vio en los años 60 una explosión de color e imaginación.

Ahora la industria de los cosméticos es una de las más innovadoras y el uso de la alta tecnología crece para ofrecer a los consumidores productos específicos para cada tipo de piel, para cada persona y para cada gusto.

Como vemos la percepción del maquillaje en la sociedad ha variado a lo largo de la historia. Pero lo que no podemos negar es que sentirse bella, sana y radiante cada día depende más de nuestro bienestar anímico y no tanto del maquillaje que usamos.

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