{"id":17561,"date":"2012-09-04T13:31:23","date_gmt":"2012-09-04T18:31:23","guid":{"rendered":"https:\/\/elmodo.mx\/?p=237"},"modified":"2019-11-18T13:36:50","modified_gmt":"2019-11-18T19:36:50","slug":"la-propaganda-como-espectaculo-de-la-seduccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmodo.mx\/en\/el-modo-del-modo\/la-propaganda-como-espectaculo-de-la-seduccion\/","title":{"rendered":"La propaganda como espect\u00e1culo de la seducci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Tal como les comentamos el ganador de nuestro primer concurso de ensayo \u00bfQu\u00e9 dicen los objetos? Organizado con Animal Pol\u00edtico y la Divisi\u00f3n de Educaci\u00f3n Continua y Vinculaci\u00f3n de la Facultad de Ciencias Pol\u00edticas y Sociales y Animal Pol\u00edtico, fue Luis Alfonso G\u00f3mez Arciniega.<\/p>\n<p>Estudi\u00f3 Relaciones Internacionales en el Instituto Tecnol\u00f3gico Aut\u00f3nomo de M\u00e9xico (ITAM). Un afortunado naufragio fruto de su instinto f\u00e1ustico, lo llev\u00f3 a explorar el mundo de la Lengua y Literatura Alemanas en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM). Convencido de que cuestiones como la tradici\u00f3n y los marcos referenciales ofrecen gran poder explicativo, en sus escritos intenta avanzar m\u00e1s all\u00e1 de las posibilidades del idioma. Apasionado del Romanticismo alem\u00e1n, la filosof\u00eda continental, el cine y la fotograf\u00eda, busca tener siempre un olfato vanguardista para lo relevante, J\u00fcrgen Habermas dixit.<\/p>\n<p>Les dejamos su ensayo titulado La propaganda como espect\u00e1culo de la seducci\u00f3n<\/p>\n<p>Dicen que los primeros llegaron al despuntar el alba, cuando el ma\u00edz desgranaba y el tequesquite herv\u00eda. Por el camino ven\u00eda el candidato impulsado por una fuerza inasible que proviene de los laberintos m\u00e1s intrincados del poder. M\u00e1s tarde, pronunciaba un enardecido discurso. Como Vulcano, sus palabras fraguan carreteras, hospitales, centros tur\u00edsticos, industrias boyantes, escuelas, tendidos de cables de luz sobre el yermo para iluminar noches profundas.<\/p>\n<p>Los asistentes sienten cercano al orador: lo han visto en los libros de la escuela y en los murales de Palacio Nacional; han le\u00eddo su nombre en bardas derruidas y en hojas de papel con las que torbellinos de polvo dibujan espirales en el aire. En este pueblo, se pueden recorrer kil\u00f3metros sin divisar un paisaje uniforme, pero cada tanto aparecen banderines y carteles con el nombre, la foto y el lema de campa\u00f1a. Entre los huizaches y el rub\u00ed del mediod\u00eda, sobresale la figura de quien se postula por la presidencia. Es una roca en la mar de pendones, mantas, letreros, confeti\u2026 el rostro multiplicado cien, mil, millones de veces.<\/p>\n<p>La propaganda le ayudar\u00e1 a ganar la elecci\u00f3n. Para perdurar y, sobre todo, para obtener legitimidad, un r\u00e9gimen debe echar mano de algo m\u00e1s que la fuerza. Necesita seducir a las personas. Vana empresa hubiera sido la de Stalin de no haber recurrido a la reproducci\u00f3n incesante de im\u00e1genes de obreros musculosos con martillo en mano habitando f\u00e1bricas idealizadas. Experimentos pol\u00edticos bien logrados requieren apuntalarse con las vigas de una propaganda cre\u00edble (tambi\u00e9n para los dem\u00e1s actores del escenario internacional). El gigante sovi\u00e9tico sufri\u00f3 ca\u00eddas estrepitosas cuando quiso aplastar el orgullo nacional mediante la fuerza en Ruman\u00eda, Hungr\u00eda o Polonia. La propaganda que hablaba de clases sociales, proletariado, fin de la burgues\u00eda, no encontr\u00f3 o\u00eddos atentos. O\u00eddos que la c\u00fapula nacionalsocialista s\u00ed encontr\u00f3 apenas unos a\u00f1os antes con el famoso Anschluss. A pesar de las presiones sobre el gobierno aut\u00f3nomo, la operaci\u00f3n de fuerzas paramilitares, nadie esperaba el entusiasta recibimiento que alcanz\u00f3 sus notas m\u00e1s altas en la hist\u00f3rica Heldenplatz de Viena ante miles de simpatizantes. Atr\u00e1s se hab\u00eda tejido una cuidadosa estrategia propagand\u00edstica: el ocaso del imperio multi\u00e9tnico de los Habsburgo y el advenimiento del palpitante coraz\u00f3n germano en Europa central. Hoy en d\u00eda, banderas estadounidenses y suizas siguen ondeando en los jardines de los suburbios porque la propaganda hechiza y divulga las virtudes de sendos gobiernos democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, la propaganda ha sido la cara seductora del poder y su despliegue es un espect\u00e1culo: la marea de cruces gamadas en los crep\u00fasculos b\u00e1varos ondeando al ritmo de Parsifal; Kim Jong-il repartiendo pescado fresco a su poblaci\u00f3n y arengando soldados en la falda del nevado Monte Paektu; el universo de las familias sonrientes abriendo regalos el D\u00eda de Reyes en la Espa\u00f1a de Franco; Vladimir Putin rescatando \u00e1nforas griegas colocadas ex profeso en la Pen\u00ednsula de Tam\u00e1n. La propaganda, cuando buena, es una hermosa l\u00edrica visual que hipnotiza y agrupa a una ca\u00f3tica y dispersa colectividad. Si Estados Unidos lleg\u00f3 a la cumbre del poder, mucho se debe a la amplia gama de s\u00edmbolos que convencen al ciudadano diariamente de la superioridad de su sistema de gobierno: sin las banderas y los objetos de propaganda, los ideales de Washington, Jefferson, Hamilton y Paine no tendr\u00edan la misma profundidad.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico, el nacionalismo del Partido Revolucionario Institucional (PRI) construy\u00f3 un universo propagand\u00edstico con un s\u00f3lido cariz m\u00edstico. Absorbi\u00f3 sensaciones, sabores, reflexiones, a\u00f1oranzas y querencias del mexicano y logr\u00f3 aglutinarlas en parafernalia pol\u00edtica. El partido pas\u00f3 a ser un referente m\u00e1s de la mexicanidad, tan cotidiano como la transparencia del Valle del An\u00e1huac, el agave azul de los Altos de Jalisco, el plumaje colorido de las aves de Chiapas, los manglares de Nayarit, las j\u00edcaras con agua de guan\u00e1bana, el rubor de las sand\u00edas o las catrinas de Posadas. Un holograma de los sesenta resulta revelador: el rostro de Ruiz Cortines se transfigura en el de L\u00f3pez Mateos, pero una leyenda permanece al pie de foto. Los hombres son transitorios, pero los ideales vencen la carcoma de la carne.<\/p>\n<p>Como brazo seductor del poder, la propaganda lo dictamina todo: lo que fue, lo que es y hasta lo que no fue. As\u00ed, Manuel \u00c1vila Camacho era presentado por la Federaci\u00f3n Obrera del Distrito Federal como un \u201ccandidato fundido en los altos hornos de la Revoluci\u00f3n mexicana\u201d. Con L\u00f3pez Portillo, la gigantomaquia alcanz\u00f3 sus notas m\u00e1s altas. Un cartel de su campa\u00f1a muestra a los grandes dirigentes de la historia: C\u00e1rdenas, De Gaulle, Lenin, Churchill, Ju\u00e1rez, Isabel I, Bismarck, Alejandro Magno, Carlomagno, Pedro El Grande, Sim\u00f3n Bol\u00edvar\u2026 Abajo hay un lema: \u201cHay hombres que respiran luz\u201d. Es la tesis hegeliana de los grandes hombres hecha propaganda; una de corte barroco para una personalidad bosquejada con estilo filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>El discurso propagand\u00edstico abarc\u00f3 todas las partes de la vida: de la cuna a la tumba, de la madrugada a la primera estrella de la tarde, del comienzo al fin del siglo. Para la ni\u00f1ez hab\u00eda un juego de loter\u00eda que fomentaba la cultura c\u00edvica con alusiones nacionalistas: la chalupa y el cine del Indio Fern\u00e1ndez, el valiente y el macho mexicano armado con navaja, la artesan\u00eda y los \u00eddolos de barro, el campesino acompa\u00f1ado por la casa amarilla de tejas bermejas, la vivienda y los multihabitacionales de Miguel Alem\u00e1n, el petr\u00f3leo y la expropiaci\u00f3n como gesta heroica, el rostro de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas y la alegor\u00eda al Tata Vasco, la aviaci\u00f3n, los ferrocarriles, la agricultura, la electrificaci\u00f3n, la mano depositando la papeleta con el logo del PRI cruzado\u2026 \u00a1Loter\u00eda! En un rect\u00e1ngulo aparece retratada la vida cotidiana del mexicano. Es una cartograf\u00eda del nacionalismo para navegar los encrespados mares de la vida nacional.<\/p>\n<p>El PRI buscaba dialogar con todos los sectores de la poblaci\u00f3n. La propaganda concibi\u00f3 un universo de objetos inscritos en un discurso articulado. Suave cincel del gobierno, \u00e9sta invitaba a todos los sectores de la poblaci\u00f3n al aquelarre nacionalista. Siglas como CNC, CNOP o IMSS remit\u00edan, gracias a la parafernalia, al fresco olor del campo al amanecer, al mosaico \u00e9tnico del pa\u00eds o al abrigo de la naci\u00f3n para sus hijos. No en vano, durante la \u00e9poca de Miguel de la Madrid, en los a\u00f1os ochenta, se trat\u00f3 de empacar el amor a la madre en sobres de semillas: \u201cQue las flores de estas semillas sean mi homenaje a las madres mexicanas\u201d. Cuando el obrero dejaba por un momento el trabajo y fumaba un cigarro, sent\u00eda el cobijo de la patria en la leyenda de las cajetillas: \u201cPrefiriendo lo mexicano, duplicas el regalo en tu patria, ya que una parte del precio corresponde al obrero\u201d. Para la casa de los noventa estaba el tortillero con el logotipo de Solidaridad. Con la bolsa del mandado que exalta la autosuficiencia alimentaria, viene el pollo, las verduras para el caldo hogare\u00f1o y el ideal campesino del presidente. Para el transporte de 1946 estaban los boletos de diez centavos con la cara de Miguel Alem\u00e1n. Obreros, camioneros, tranviarios, estudiantes, bur\u00f3cratas, diputados\u2026 para todos hay palabras de aliento, para todos hay propaganda.<\/p>\n<p>Cuando la oposici\u00f3n lleg\u00f3 a la presidencia, olvid\u00f3 las estructuras ocultas y clausur\u00f3 el espect\u00e1culo de la seducci\u00f3n. Los objetos perdieron su halo de historicidad y trascendencia y se volvieron publicidad para consumidores, votantes, ciudadanos o dem\u00f3cratas. Ya no se le habl\u00f3 al campesino, al obrero, al estudiante, al ama de casa o al padre de familia. En aras de la transparencia, se renunci\u00f3 a cubrir de un sentido pol\u00edtico muchos objetos. \u00bfQui\u00e9n puede aspirar a gobernar sin querer colonizar todas las \u00e1reas de la vida con el discurso pol\u00edtico?<\/p>\n<p>Quien, en unos a\u00f1os, quiera entender la debacle de la oposici\u00f3n, tendr\u00e1 que mirar la propaganda y prestar menos atenci\u00f3n a la as\u00e9ptica l\u00f3gica de los c\u00e1lculos electorales o los an\u00e1lisis cient\u00edficos de la pol\u00edtica. Logros y fracasos econ\u00f3micos o la eficiencia de ciertas pol\u00edticas p\u00fablicas seguir\u00e1n siendo debatibles, pero la propaganda que se dej\u00f3 marchitar por no regarse con m\u00edstica e historicidad ayudar\u00e1 a comprender mejor las derrotas. Las estructuras de poder m\u00e1s importantes son invisibles. No develar\u00e1n sus secretos los vac\u00edos salones de Versalles ni los mudos guerreros chinos de terracota. Son los objetos los que vuelven un tanto visibles los engranes del poder. S\u00f3lidos reg\u00edmenes pol\u00edticos a lo largo de la historia se han preocupado por articular un discurso que dote de significado la vida cotidiana de las personas.<\/p>\n<p>Apenas pocos a\u00f1os despu\u00e9s, el candidato volvi\u00f3 al lugar de sus ficciones. Esta vez como espectador. Quien hablaba tuvo que abreviar un discurso para evitar que \u00e9ste se tornara en soliloquio. Percibi\u00f3 que el recinto se vaciaba, que las palabras carec\u00edan de la incandescencia de anta\u00f1o y que la propaganda ya no era el juego de luces pirot\u00e9cnicas de algunos ayeres. Del cerro bajaba la niebla. El cielo se oscurec\u00eda con nubarrones negros. Dicen que los \u00faltimos abandonaron el lugar con cansina monoton\u00eda\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tal como les comentamos el ganador de nuestro primer concurso de ensayo \u00bfQu\u00e9 dicen los objetos? Organizado con Animal Pol\u00edtico y la Divisi\u00f3n de Educaci\u00f3n Continua y Vinculaci\u00f3n de la Facultad de Ciencias Pol\u00edticas y Sociales y Animal Pol\u00edtico, fue Luis Alfonso G\u00f3mez Arciniega. Estudi\u00f3 Relaciones Internacionales en el Instituto Tecnol\u00f3gico Aut\u00f3nomo de M\u00e9xico (ITAM). [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":24579,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":"","_members_access_role":[],"_members_access_error":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17561","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-modo-del-modo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmodo.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17561","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmodo.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmodo.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmodo.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmodo.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17561"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elmodo.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17561\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25500,"href":"https:\/\/elmodo.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17561\/revisions\/25500"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmodo.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/24579"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmodo.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmodo.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmodo.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}