El puerto de Liverpool

El puerto de Liverpool

La historia de esta tienda departamental inicia en el año de 1847, cuando Monsieur Jean – Baptiste Ebrard abrió las puertas del Cajón de Ropa El Puerto de Liverpool, en el número 2 de la calle de San Bernardo, continuación de Capuchinas, hoy Venustiano Carranza, a espaldas del Portal de las Flores de la Ciudad de México

Los “cajones de ropa” eran en un origen, como su nombre lo indica, arcones o baúles que eran abiertos por sus dueños en plazas públicas y mercados. Como un antecedente del comercio ambulante, durante el Virreinato los cajones fueron prohibidos o ubicados  dentro de locales improvisados de madera en la Plaza Mayor, esta acción por parte de la corona tenía una doble intención, proteger los intereses de los comerciantes de los portales y mejorar la supervisión del comercio que hacía la Real Hacienda novohispana. Finalmente los cajones fueron ubicados en el Parián, edificio que abarcó parte de lo que ahora es el Zócalo y que se consagró al comercio, no solo de ropa, sino de diferentes productos codiciados por la población de esta ciudad hasta la década de los 30 del siglo XIX.

Con las nuevas modas que llegaron a México, influencias francesas principalmente, Monsieur Ebrard surtió el Cajón del Puerto de Liverpool con las prendas más preciadas por las mujeres que seguían de cerca las tendencias en la moda, por ejemplo los miriñaques, armazones a modo de jaula que servían para sostenes la gran cantidad de capas de tela que conformaban las faldas de la época; telas vaporosas, tul y sedas que daban la impresión de “nubes flotantes” a las prendas con volantes.

El Cajón del Puerto de Liverpool sobrevivió a muchos de sus contemporáneos gracias a un concepto revolucionario para el comercio que introdujo el Sr. Ebrard: “compra cuando quieras, paga cuando puedas”, el crédito. Los buenos tiempos de este cajón, continuaron tras la llegada a México de Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota, las fiestas imperiales aumentaron la demanda de las telas finas para la confección de suntuosos vestidos.

Hacía finales del siglo XIX, Jean – Baptiste Ebrard había transformado al Cajón del Puerto de Liverpool en una fuerte sociedad, junto con sus hermanos y otros socios convirtieron su negocio en una de las empresas más redituables que ninguno de ellos imaginó en aquellos días. Otra de la características que logró mantener a este negocio en boga, fue la visión moderna de quienes trabajaban ahí, El Puerto de Liverpool tradujo y publicó varios folletines que describían las modas sport, e inclusive un estudio realizado por la doctora inglesa feminista Arabella Kenealy que demostraba los daños físicos provocados por el uso del corsé; con esta publicación, Liverpool había anticipado la próxima muerte de esta prenda.

Entre sus múltiples innovaciones, Liverpool trajo, además del Departamento de Confecciones y el Departamento de Perfumes, lo último en moda para el hogar; así con el nuevo Departamento de Tapicería, este almacén se fue transformando en una “tienda departamental” como las conocemos en la actualidad. De la misma  manera, contaba con una serie de agentes viajeros que recorrían todo el país llevando pedidos, cobrando o trayendo muestrarios de objetos tan variados como perfumes o cámaras fotográficas.

Junto con todas estas novedades en la operatividad del Puerto de Liverpool, hay que destacar el papel de la publicidad. Desde finales del siglo XIX, ya tenía anuncios en periódicos como El Siglo XIX y El Monitor Republicano, posteriormente en El Mundo Ilustrado y ahora en el recién inaugurado El Universal. Estos anuncios se caracterizaban por incluir imágenes que mostraran las adquisiciones más vanguardistas del almacén, desde vestimenta, pasando por artículos para el hogar, accesorios y, ya bien entrados los “locos veintes”, los cosméticos.

Con la modernización de la Ciudad de México ocurrida a partir de la década de los 30, el edificio original del Puerto de Liverpool se vio modificado, dando paso al que actualmente se encuentra en la avenida 20 de noviembre, un ejemplo claro de la arquitectura Decó tan popular en esos días; además el nuevo edificio contaba con otra novedad, las escaleras eléctricas que facilitaban el tránsito de los visitantes a lo largo de sus seis pisos y variados departamentos.

Para la década de los 60, en 1962, se inauguró el Liverpool de Insurgentes, esquina con Félix Cuevas. De arquitectura modernista, materializaba  los ideales de una época y de una ciudad que dejaba atrás el Centro como corazón de la vida urbana y comenzaba a expandirse, al norte por ejemplo, con la Ciudad Satélite y al sur con la Ciudad Universitaria. El nuevo edificio de Liverpool contaba con las últimas novedades en cuanto a diseño e instalaciones, a la par de los grandes almacenes de Londres o New York.

A fines de 1970, se inauguró el edificio de Polanco, el cual fue el ganador del premio internacional al mejor diseño de tiendas departamentales por su belleza y funcionalidad. Esta misma década fue muy importante para la publicidad de El Puerto de Liverpool; desde el siglo XIX había sabido valorar la personalidad que puede crear la propaganda a un almacén y utilizando todos los medios de comunicación, desde la prensa, el radio y la televisión, la tienda supo crearse una imagen que la distinguió de sus competidores y facilitó los proyectos de expansión que los directivos tenían en mente, no solo para la ciudad de México sino en todo el país.

En 1972 se inauguró el Liverpool de Ciudad Satélite, esta nueva tienda cambió las formas cotidianas en el área metropolitana, pues la plaza comercial que se construyó a partir de la tienda se convirtió en el centro de reunión dominical de los vecinos del lugar.

1980 vio nacer la plaza de Perisur y su respectivo Puerto de Liverpool, muy novedoso en cuanto a diseño arquitectónico y de marca, y al mismo tiempo para el espacio urbano, ya que en la zona sur de la ciudad no había un lugar así. La inauguración de este espacio también debe destacarse pues se realizó en medio de una de las devaluaciones y crisis económicas más fuertes que ha tenido el país.

A partir de la década de los 80, El Puerto de Liverpool inició su periodo de mayor expansión por todo el país, abriendo más sucursales en la Ciudad de México y muchas más en las diferentes ciudades de la República y convirtiéndose en una de las tiendas departamentales más importantes de México.

 

Referencia. Anilú Elías. 150 años de costumbres, modas y Liverpool, México, El Puerto de Liverpool, 1997

 

Comentarios (2)

  1. […] datos del Museo del Objeto del Objeto, los integrantes de la empresa tenían la vista puesta en la modernidad. “El Puerto de Liverpool […]

    febrero 20 | 2017
  2. […] datos del Museo del Objeto del Objeto, los integrantes de la empresa tenían la vista puesta en la modernidad. “El Puerto de Liverpool […]

    noviembre 23 | 2017

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