¡A pintar se ha dicho!

Junio 21 de 2018

La pintura de esmalte es un término que se aplica a las pinturas que se secan hasta lograr un acabado firme y duradero. Son la opción ideal si se aplica a objetos que están en el exterior, como muebles del jardín, escaleras o molduras, así como cosas que puedan estar expuestas a mucho desgaste.

Para trabajar con pintura de esmalte es necesario elegir la más adecuada para el tipo de proyecto que se va a realizar, ya que existen pinturas a base de agua y a base de aceite.

Generalmente la pintura de esmalte está realizada a base de aceite. Este aceite permite a la pintura mezclarse y aplicarse con mayor suavidad, se adhiere a la superficie por más tiempo que las pinturas vinílicas. Existen también pinturas de esmalte a base de agua, son menos tóxicas, son más fáciles de trabajar y secarán más rápido.

Es muy importante saber cómo aplicar la pintura de esmalte. Lo primero es seleccionar los materiales adecuados para el trabajo: pintura a base de agua para proyectos básicos, pintura a base de aceite para resistir un desgaste constante y condiciones exteriores rigurosas.

Hay que saber elegir las brochas indicadas para cada trabajo, por ejemplo, una brocha china o de pelo de buey tiene cerdas suaves que ayudan a esparcir las pinturas espesas a base de aceite sin esfuerzo. Cuando trabajas con pinturas de esmalte a base de agua, es mejor usar brochas de fibras sintéticas, ya que los filamentos no absorberán el agua contenida en la pintura, ni quedarán empapados.

Posteriormente sigue la correcta aplicación de la pintura de esmalte. Es necesario aplicar una capa de imprimante (primer) que llenará las grietas en el grano de la madera, cubrirá inconsistencias en los materiales sin acabado y le darán a la pintura una zona más uniforme para adherirse. Siempre debes utilizar un imprimante al pintar madera y otros elementos naturales irregulares, además de paredes, armarios, molduras y cualquier superficie con dimensiones y texturas diversas.

Al momento de pintar, hay que realizar el brochazo correcto. Las pinturas de esmalte tienden a hacer que las imperfecciones al pintar sean más notorias. Por esta razón, es mejor utilizar un segundo brochazo después de haber aplicado la última capa de pintura. Para ello, hay que asegurase de que las cerdas de la brocha estén llenas de pintura (pero no saturadas) y de inclinar la brocha a medida que se aplica la segunda pasada. Hay que procurar hacer los brochazos tan fluidos y uniformes como sea posible. Algunas superficies, como muebles y artesanías hechas a mano, serán más difíciles de pintar que otras debido a sus contornos irregulares.

La pintura es un elemento decorativo por excelencia. Es importante no cambiar de marca al pintar una pieza o superficie, ya que cada fabricante tiene una diferente paleta de colores, aunque el color lleve el mismo nombre.

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