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Caminito de la escuela… Monografías

¿Monografías? Si, hoy nos toca hablar de un objeto casi en desuso, tomar nuestras viejas mochilas y apuntes para recorrer juntos una vez más este caminito de la escuela, donde hablaremos de la monografía, un aliado de nuestras tareas que quizá creas conocer al cien por ciento, pero estamos seguros que alguno de los datos que te presentamos a continuación te sorprenderán.

Empecemos por lo básico y analicemos su nombre; la palabra proviene del griego y se estudia en dos partes, Mono que se refiere a uno y Grapho que quiere decir escritura, así que podríamos interpretarlo como un documento o una sola escritura.

Partiendo de su estructura etimológica podemos continuar con su contenido; sabemos que estas planillas tenían dos lados, una que a mi parecer era la que nos gustaba a todos, donde se encontraba la parte ilustrada y otra donde encontrábamos el texto, regularmente se establece que toda la información correspondía a un solo autor, por tal motivo era necesario complementar nuestra investigación acercándonos a otras fuentes que pudieran confirmar lo que ahí se decía.

Como en todos los trabajos existen muchas opiniones encontradas, algunos autores y paginas sugieren que lo que le da el valor a la monografía es su extensión, aunque muchas otras investigaciones afirman que es la calidad del texto lo que le da el nivel.

Pero para ser sinceros a mí y a muchos de nosotros, incluyendo nuestro niño interior, lo que realmente les daba valor a las monografías eran los dibujos, no queremos demeritar ningún trabajo, pero el ámbito grafico era una goya en estas tablas de papel que encontrabas por dos o tres pesos en la papelería más cercana.

Ahora bien, existe muy poca información a cerca del trabajo de los diseñadores, pues la tecnología termino por extinguir una industria que ahora se encuentra a la mano de un solo clic, evidentemente es más fácil obtener información de internet a una velocidad increíble y sin levantarte del sillón. Pero aquí nos dimos a la tarea de investigar la respuesta a la pregunta de oro ¿Quién ilustraba las monografías?

Juan Carlos Godínez es el nombre del ilustrador de muchas de las monografías que pasaron por nuestras manos, en realidad es difícil encontrar un poco de la vida de este ilustrador y de lo poco lo mejor, así que aquí algunos datos de Charly, como lo conocen todos. Jamás estudio para ilustrar, su interacción con el dibujo fue meramente didáctica y por curiosidad, al revisas las historietas y libros vaqueros que su madre compraba. Trabajo para Ediciones BOB donde aprendió a ilustrar cosas que jamás había visto, como microrganismos o países; en las pocas entrevistas que otorgo afirmaba que el proceso final de una monografía duraba entre 4 a 6 días.

A pesar de su casi total desaparición, aún recuerda con añoranza los días de ilustrador, pues asegura que era una tarea compleja y a la vez interesante, pues en su recorrido aprendió muchas cosas del mundo de la arquitectura, la ciencia y la tecnología, paradójicamente esta última terminaría con una de sus pasiones.

Y nosotros así cerramos este, caminito a la escuela, recordando también esos días donde investigar sobre cualquier tema era una misión imposible si no teníamos una monografía, recordamos también esos dibujos que nos hicieron felices y por ultimo recordamos con una sonrisa en la cara, los días difíciles donde pegábamos nuestra monografía sin haber copiado la información. ¡Qué tiempos!

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