Betty Boop y Lulú

Betty Boop y Lulú. La apropiación de un ícono

Dentro de la cultura visual aparecen ciertos elementos que nos pueden hacer referencia a una época en específico, es el caso de la década de los 20 y las chicas flapper, aquellas mujeres modernas que transformaron el rol de la mujer dentro de la nueva sociedad del siglo XX. Las flappers inundaron la cultura popular, llegando hasta los dibujos animados. Por primera vez el 8 de agosto de 1926, aparece dentro del dibujo animado Dizzy Dishes, una chica flapper que sería la antecesora de Betty Boop; con este nombre ella aparece en 1932 en el corto Stopping the Show, así daría inicio la propia serie animada de este personaje.

Betty fue el primer personaje de dibujos animados que era completamente femenino y sexual, lo que la llevó a ser un éxito y desencadenó una ola de mercadotecnia a su paso y que llega hasta nuestros días. Así mismo, sirvió de inspiración para muchos personajes en diferentes partes del mundo.

Un ejemplo en México es Lulú, la versión nacional de Betty y que fue el rostro de una marca de refrescos: los famosos refrescos Lulú de la Cooperativa Pascual Boing, este refresco salió a la venta en la década de los 50 y se ha convertido en una leyenda de la cultura popular mexicana.

La evidente apropiación de este personaje y otros como Donald Duck, convertido en el Pato Pascual, resultó en una demanda por parte de los estudios Disney en 2007, por lo que la refresquera se vio obligada a modificar un poco su logo; aún así podemos reconocer fácilmente el origen de estos personajes.

En el MODO vemos a los objetos publicitarios como un pedazo de nuestra historia, en esta ocasión recordamos la aparición de la sexy Betty Boop y la celebramos con un homenaje “a la mexicana”, presentando a la bella Lulú en su lugar.

 

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