Carteles de conciertos

Gig posters. Carteles de concierto

El cartel, como el flyer o volante, ha acompañado al rock & roll desde sus inicios. Realizados en un principio en serigrafía, una técnica relativamente sencilla y económica, los primeros carteles de rock nacieron en talleres pequeños o caseros para promover conciertos en bares y centros de entretenimiento locales.

En paralelo, los artistas del momento se volcarían en desarrollar un nuevo lenguaje plástico a través de la colaboración con bandas y músicos.  Es así como surgen obras icónicas para la historia de la gráfica, como los logos y portadas que crearon Andy Warhol para The Velvet Underground, John Pasche para The Rolling Stones, y Peter Blake para The Beatles.

Con el perfeccionamiento del offset hacia mediados de los años 60, el cartel en serigrafía perdió su ímpetu inicial. Poco a poco esos viejos carteles de hechura manual comenzaron a convertirse en objetos de culto y, ya hacia los años 80, de colección. Al coleccionismo de estos carteles clásicos – movimiento iniciado en California –, se sumaría la vibrante escena musical independiente de Austin, Texas, que por supuesto iba acompañada de sus respectivos impresos. Los carteles y volantes que surgieron en Austin recordaban aquel momento germinal del rock en su audacia gráfica, pero también en su materialidad: habían retomado la serigrafía.

Conforme el cartel de concierto comenzaba su camino hacia convertirse en un objeto de arte, surge un nuevo mundo de culto en torno a la banda Grateful Dead. Los carteles creados por sus seguidores, con arte que variaba según la ciudad y el line-up (o formación), impulsó una nueva forma de abordar los objetos promocionales a la venta. A lo largo y ancho de Estados Unidos, tanto los promotores de las bandas como los dueños de los bares y salas de concierto comenzaron a acercarse a artistas locales para crear carteles especiales para cada ciudad donde una banda se presentaba. Estos rápidamente se convirtieron en objetos de culto. Su nombre, gig poster, o Cartel de Concierto, hace alusión a su carácter único y coleccionable, pues son ediciones limitadas creadas para un gig, o concierto, específico y, por lo tanto, son irrepetibles.

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