Iniciando la cuarentena hubo una pérdida irreparable. Un mes después en punto de las 7:00 pm, la escaladora fue el instrumento que convirtió mis lágrimas en sudor y la tristeza fue dando paso a una nueva sonrisa en mi rostro.

Los recuerdos poco a poco dejan de doler; ejercicio, música, buena compañía y las ganas de avanzar, son parte de esta historia en mi escaladora.

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