¡… y de este lado, la Esquina Exótica!

Febrero 16 de 2016

EXÓTICOS.

 

Los luchadores exóticos surgen en México a principios de los años cuarenta. Su primer representante fue el texano Dizzy Gardeni Davis. En sus presentaciones. Gardenia se hacía acompañar de un valet, llegaba con un ramo de flores qu repartía entre el público. Gestos como este enardecían al público y preparaban el ambiente para en encuentro.

Los luchadores exóticos son personajes que rompen con lo establecido, fracturando mediante el espectáculo, las nociones sobre el comportamiento e identidad social de lo masculino. Es en esas grietas es donde se gestan ciertas dinámicas de la provocación, permean los comportamientos sociales aceptados. Con la puesta en escena de luchadores exóticos comienzan los rituales de la lucha libre.

A lo largo de las décadas de los cuarenta y cincuenta, después de la aparición de Gardenia Davis, surgieron otros luchadores exóticos: Lalo el Exótico y el Bello Califa. Estos aparecieron en algunas de las primeras películas de cine de luchadores, en donde es notable la forma en que los presentan como una rareza, pero sin cuestionar directamente su sexualidad. Esta primera figura del luchador exótico, no corresponde todavía a la del hombre homosexual, es más bien un dandy amanerado, que explota su presencia y gestos en el cuadrilátero como estrategia escénica. La provocación usada por los primeros exóticos jugaba con los roles de género tradicionales, sin cuestionarlos ni ponerlos en jaque.

 

Los luchadores exóticos que adoptaron enteramente a personajes homosexuales, aparecieron a finales de los años sesenta. Estos luchadores muestran, a diferencia de sus predecesores, gestos y acciones mucho más transgresoras, como lo son: besar al contrincante en los labios, gestos abiertamente femeninos, el uso de maquillaje, peinados y equipos escandalosos. En este periodo surgen luchadores como: Adorable Rubí, Mario el Exótico, los hermanos Gori y Rudy Casanova, además de la pareja formada por Sergio el Hermoso y el Bello Greco, conformando la llamada “Ola Lila”. La mayoría de estos luchadores representaba un personaje en el ring y debajo de éste se asumían como heterosexuales.

 

La figura del exótico en la Lucha Libre tiene una función lúdica y catártica similar a las bromas y los juegos de palabras de contenido homosexual en el trato cotidiano, los albures, el relajo, la permisividad de la masculinidad mexicana y su ambivalencia es lo que soporta la existencia de estas formas de representación y espectáculo.

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