Puros y Cigarros

Mayo 4 de 2017

Parece ser que el origen del tabaco estuvo en la zona andina entre Perú y Ecuador y podemos fecharlo entre el 5000 y el 3000 a.C., antes de que los españoles llegarán a finales del siglo XV, su consumo se había extendido por todo el continente ya que las poblaciones indígenas de la zona la consumían.

Sus usos eran diversos: se fumaba, se masticaba, se comía, además se creía que el tabaco poseía propiedades medicinales y utilizaban esta planta en sus rituales y ceremonias. Era, por así decirlo, una planta que formaba parte de la cultura de las personas residentes en estos países.

Pero estas connotaciones culturales desaparecieron tras la invasión europea, el tabaco comenzó a utilizarse de forma más tradicional, similar a como lo conocemos ahora. A principios del siglo XVI los españoles comenzaron a cultivar tabaco en la isla de Cuba hasta que unos años después pasara a cultivarse en Europa, Japón, Filipinas y África. Es hasta el siglo XIX que el mercado del tabaco y su industrialización estaba totalmente difundido.

Existen ciertas diferencias entre el cigarro y el puro, por ejemplo, su tamaño, el tipo y cantidad de tabaco que contienen.

Los puros son elaborados con las hojas enteras torcidas de tabaco, cuya calidad depende no solo de la calidad del tabaco con que se elabore, sino también de la magia de las manos de las torcedoras que los hicieron.

Los cigarros a diferencia de los puros, se elaboran a base de picadura de tabaco y no la hoja entera. Hoy se ha convertido en la droga legal más consumida junto con el alcohol.

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