Nostalgia por el Juguete. El Tira Papas

Agosto 6 de 2018

El Tira Papas marca una era en la que el juguete era un objeto lúdico que era palpable, es decir, se podía tocar, aventar, prestar y guardar en un cajón. ¿Recuerdan a Lagrimitas Lilí o al Kid Acero con Agarre Kung Fu? ¿El Chuta Gol y al Hombre Nuclear con su ojito biónico? ¿El Yo-Yo y el Trompo Duncan? ¿El sofisticado Espirógrafo y el View-Master? ¿A Bárbara, la Barbie mexicana y la codiciadísima Avalancha?

Todos estos juguetes fueron cediéndole poco a poco lugar a los lugares de maquinitas, que combinaban mecánica y óptica en la que se requería destreza. ¿Recuerdan ese juego en la que un vehículo todo terreno daba tumbos por un camino accidentado? Por una moneda, uno podía  lanzarse a las estrellas en una nave y surcar el espacio o efectuar disparos a los soldados enemigos.

Empezaron a aparecer las consolas Atari, después Nintendo y el juguete fue convirtiéndose en algo más abstracto, hasta ser algo que se baja como una aplicación.

Pero esta vez nos ocuparemos del Tira Papas. En esta historia debemos mencionar el nombre de E. J. Cossman, un conocido multimillonario de su época quien una vez recibió la llamada telefónica de una empresa que quería venderle un equipo de 6 mil dólares en 600. Cuando Cossman preguntó que hacía la máquina, le respondieron que elaboraba pistolas que tiraban trozos de papa. Los jugueteros le advirtieron que pocos años atrás el juguete había fracasado, pues durante los años de la Segunda Guerra Mundial, el desperdicio de comida no era muy bien visto.

Cossman decidió consultar con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y como respuesta recibió como sorpresa que en ese momento Estados Unidos  gozaba de una abundancia del producto. Cossman decidió entonces producir y comercializar el Tira Papas. Él decía que una persona podía volverse millonaria, si era capaz de creer en sus ideas y llevarlas a cabo hasta el fin.

El Tira Papas fue un éxito rotundo en el mundo, junto a su Granja de Hormigas y el insecticida en forma de pastilla. En la década de los setenta, Eli Joseph Cossman impartía seminarios y vendía libros donde escribía la fórmula para ser millonario con un negocio propio.

Ya sea abstracto o concreto, como aplicación o como objeto, como algo que deba colocarse dentro de un dispositivo o algo que pueda usarse con las manos. Un juguete jamás perderá su sentido lúdico.  Canaliza nuestras energías, nos prepara para la vida, nos entretiene en un universo lleno de posibilidades.

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