Las galletas

Septiembre 14 de 2017

Cuando éramos niños, por más que nuestras mamás escondieran el tarro de las galletas, siempre lo encontrábamos. No había anaquel tan alto, ni refrigerador tan gigante, ni rincón inexplorado en el que no descubriéramos la atractiva caja con la colorida foto que anunciaba lo que había en su interior.

El Diccionario de Nutrición y Tecnología de Alimentos establece que las galletas son un producto con muy poca humedad, hecho con harina, rico en grasa y azúcar, de alto contenido energético.

La galleta, como el sándwich, es práctica en su consumo y manejo, ya que no requiere de cubiertos ni vajilla para su ingestión, tampoco de refrigeración o calentamiento. Hoy por hoy existen de todas clases: para comerse solas o untarles lo que uno quiera, dulces o saladas, populares o refinadas, para consumirlas frente a la tele o para regalarle a la novia o el novio.

La palabra galleta proviene del vocablo francés galette, con el que, al menos desde 1636, los galos se referían al pan sin levadura elaborado para consumir en los barcos.

La historia de la panadería comienza en el Antiguo Oriente. Cuando los hombres y mujeres aprenden a moler y a cocinar el trigo después de mezclarlo con agua y amasarlo, surgen los primeros cenceños, equivalentes a las galletas o crackers actuales.

Durante la Edad Media, el cenceño tuvo un consumo constante entre los ejércitos de moros y cristianos. Lejos de sus tierras, estas tropas consumían un pan duro, parecido a una rosca o galleta crujiente.

Las galletas son introducidas a nuestro continente con la llegada de los españoles. De acuerdo con el Archivo de la Conquista, las naves de Cristóbal Colón partieron del Puerto de Palos cargadas de hombres, armas, vino y cántaros de agua envueltos en piel, tocino y barriles llenos de galletas duras y quebradizas.

En el siglo XIX, con la Revolución Industrial, la galleta abandona su rol de sustituto del pan y adquiere protagonismo en la industria alimentaria.

El sabor, la calidad, la conservación y el fácil transporte son algunas de las características que consolidan a la galleta como un producto popular.

La galleta, ese pequeño universo que nos recuerda que los grandes gustos son simples. Y nos recuerda también a ese pequeño que llevamos dentro.

Adaptación del texto original de la exposición Nostalgia de lo Cotidiano, del Museo del Objeto del Objeto.

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