Entre el mambe y el dolor

Noviembre 21 de 2018

Sabemos que la hoja de la coca ya era utilizada en la cultura Inca con dos fines: el primero como parte de sus prácticas mágico-religiosas y el segundo para acelerar su ritmo cardíaco, aumentar la entrada de oxígeno y aminorar la fatiga física. Actualmente ésta práctica sigue existiendo en algunas poblaciones del Perú bajo el nombre de “mambear”: tuestan la hoja, la pulverizan, y se mezcla con ceniza o cal para formar un alcaloide. Éste acto está permitido solo para hombres ya iniciados ayudándolos a no sentir hambre o fatiga al trabajar.

En el año de 1750 la coca viaja por primera vez de Sudamérica a Europa y empieza a hacerse famosa por tratar la adicción a la morfina y servir como anestesia local, entonces ven el potencial que podría tener en el ámbito de la medicina porque “no genera adicción como la morfina”.

Para 1859 Albert Nieman logra aislar el alcaloide de la coca y su uso medicinal empieza a hacerse famoso, tanto que empiezan a exportarlo a América del Norte. Es en ésta segunda mitad de siglo cuando varias personas conocidas lo usan y hacen publicidad favorable de la sustancia, por ejemplo, Thomas Edison, o Freud quien se lo recomendaba a amigos y familia, incluso hizo un estudio (Über Coca, 1884) donde alaba los beneficios del consumo, afirma que no tiene consecuencias físicas ni mentales y que “no hay una dosis mortal”. No paso tanto tiempo para que uno de sus pacientes y amigo falleciera por sobredosis.

Para los años de 1885 el descubrimiento de Nieman, y antes de que vieran los efectos que tenía su consumo frecuente, la coca era comercializada, recetada y empacada para tratar el dolor de muelas y dientes, su blanqueamiento, dolor de garganta, como anestesia y para la dependencia a la morfina.

El químico parisino Angelo Marian descubre que al mezclar la coca con alcohol en el cuerpo se produce una droga llamada “cocaetileno” que provoca que la euforia sentida con la coca se vea aumentada. Crea “Vin Marian” con éstos dos compuestos y es aceptado principalmente por la clase alta y consumida por genialidades como Julio Verne, Alexander Dumas, Arthur Conan Doyle e incluso por el Papa Leo XIII quien le da una medalla y presta su imagen para publicidad.

En Estados Unidos para principios del Siglo XX éste vino de blancos se vuelve ilegal, principalmente en Georgia, y no por el uso de la coca sino por el alcohol. John Pemberton sustituye el alcohol por jarabe de azúcar y ve favorecida su creación “Coca-Cola”. Al embotellarse y tener un precio más asequible ya no pertenece más a la clase alta y adinerada, sino que ahora los negros, población discriminada y esclavizada, podían consumirla. La clase blanca los acusa de “violar a las mujeres blancas” y volverse agresivos fuera de control porque la bebida provocaba euforia y un deseo sexual incontrolable. En 1903 Pemberton sustituye el uso de la coca por cafeína en la fórmula de su Coca-Cola.

En la década de los 20 está de moda esnifar coca, los médicos se dan cuenta y reportan la adicción y daños nasales que causa para ser prohibida en 1922. Los consumidores regulares, pese a la prohibición, ya tenían impuesta su sentencia.