El Soldado de Chocolate

Septiembre 17 de 2018

En combate contra una competencia despiadada

En Mérida, Yucatán, México, consideran al refresco Soldado de Chocolate como un símbolo de la identidad local.

La historia comienza en la mitad del océano, el joven capitán José María Pino Rusconni mezcla vainilla, cáscaras de plátano y algunas frutas para preparar una bebida oscura de un sabor incomparable que ofrece en su barco de velas en los viajes  que surcaban desde las Canarias hasta el puerto de la península de Yucatán, donde ataba amarres.

Pero el capitán se enamora en Ciudad del Carmen de una señorita de apellido Domínguez y abandona la navegación para casarse con ella. Hacia 1885, su hijo, quien también se llama José María, propone embotellar la receta de esa bebida que tanto gustaba en las reuniones familiares y comercializarla en tienditas en Campeche y Yucatán. Fue así como nació la primera embotelladora de la región, la cual ofrecía Sidra Pino en sus tres presentaciones: negra, cebada y agua mineral. La mercancía era transportada a lomo de mula a los lugares más recónditos, pues aún no existía el transporte motorizado.

El mismo éxito tuvo el Soldado de Chocolate, que se lanzó al mercado en 1950. Luis Felipe Pino Domínguez, obtiene la concesión de una empresa radicada en Chicago, y comienza a fabricarlo, siendo una sensación su sana mezcla de leche en polvo, cocoa, malta, azúcar y chocolate. También se ofrecía en sabor vainilla y fresa, pero sin duda el de sabor chocolate era el favorito.

En 1949, al fallecer D. José María Pino ya había dejado en partes iguales la propiedad de la Embotelladora Sidra Pino a sus tres hijos: Raúl, Víctor y Luis Alfonso, quienes  ayudaron a su padre en la embotelladora.

Existen diversas anécdotas que marcaron el crecimiento de esta embotelladora que representó todo un triunfo empresarial en la península yucateca. Luis Pino Cardeña, bisnieto de aquél marinero que ofrecía la bebida sin alcohol en sus viajes desde las Canarias, relata que en los primeros años del siglo XX Me tocó ver las antiguas máquinas de pedales que usó mi abuelo para taponar los envases de cristal, que tenían una canica para dosificar la salida del refresco. Eran botellas de 8 onzas, labradas, pues no se acostumbraba ponerles ninguna etiqueta.

En esos mismos años, la empresa trajo la Coca Cola a Yucatán. A la gente no le gusta la nueva bebida porque, aunque también es negra, sabe muy diferente a la Sidra Pino.

En 1965, los hermanos Pino venden la empresa a Halim Gáber, un empresario de origen libanés quien durante muchos años fue el propietario y sus hijos Felipe y William laboraban en la embotelladora. Varias décadas más de éxito, hasta que en 2011 la empresa cierra sus puertas. Actualmente se encuentra en proceso de ser rescatada.

Al Soldado de Chocolate se le ha conferido el valor social como parte de lo nuestro, lo local en Yucatán, un lugar donde el teatro, la música y la cocina tanto han aportado a la cultura mexicana.

 

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