El Palacio de Hierro

Agosto 10 de 2017

El mismo nombre fue otorgado por la voz popular: “¿Qué palacio de hierro se está construyendo?” Se preguntaba la gente cuando se empezó a edificar, debido a las grandes vigas de acero provenientes de Francia con la que se erigía esta enorme construcción en el centro de la Ciudad de México, éste prestigioso almacén fue bautizado como: El Palacio de Hierro.

En 1898 surge El Palacio de Hierro S.A., la primera sociedad anónima para casas comerciales en México. La unión de varios cajones de ropa de dueños diversos, que existieron a finales del siglo XIX, dio como resultado una sociedad que se denominó Tron Company. Desde 1888 ésta había decidido comprar un terreno en el centro de la ciudad de México, en la esquina de Callejuela y San Bernardo (hoy 20 de Noviembre y Venustiano Carranza). En aquel entonces, Joseph Tron era la cabeza del grupo empresarial, y tenía en mente abrir una tienda como las mejores de Europa. Para ello, el modelo a seguir fue el prestigiado establecimiento parisino Au Bon Marché.

Bajo el mando de los arquitectos Ignacio y Eusebio de la Hidalga, inició la construcción de este enorme edificio con entrañas de hierro, que albergó los mejores productos traídos del extranjero. El propio edificio se convirtió en el principal elemento iconográfico utilizado por la compañía en los anuncios publicitarios que aparecían publicados en los diarios y revistas de mayor circulación.

Así fue, que El Palacio de Hierro fue construyendo su prestigio como novedosa tienda departamental que contenía lo mejor en moda, perfumería, tapetes, artículos de viaje y cristalería. Pronto abrieron sus talleres de producción de muebles, los cuales eran tanto para surtir a la tienda, como para proyectos específicos de decoración interior, realizados de acuerdo con el diseño elegido por el cliente.

Sin embargo, el 15 de abril de 1914, un incendio que empezó en uno de los aparadores, destruyó el inmueble por completo. El intenso calor fue un factor clave para que el acero perdiera temple y la estructura se derrumbara. El Palacio de Hierro continuaba vendiendo en un par de edificios aledaños que rentaba. Durante la etapa de la Revolución Mexicana continuó funcionando y ofreciendo una extensa variedad de artículos importados, tanto para el hogar como de uso personal.

Después de muchos conflictos, finalmente el 22 de octubre de 1921 se inauguró el nuevo y fastuoso edificio, que alberga hasta la fecha a El Palacio de Hierro del centro. El autor del diseño fue el francés Paul Dubois, quien imprimió a la edificación un estilo ecléctico, en el que se aprecia una mezcla de detalles art nouveau y art decó, y para cuya estructura se utilizó concreto armado –para evitar un futuro incendio-.

El edificio consiguió el objetivo que buscaban los directivos de la tienda: proyectar lujo, moda y buen gusto. Los patios centrales del nuevo establecimiento se cubrieron con coloridos vitrales emplomados, que fueron diseñados por el francés Jacques Gruber. En 1945 fue adquirido un nuevo terreno en las inmediaciones de lo que fuera la Hipódromo Condesa en la que se construyó una nueva sucursal: el famoso Palacio de Hierro Durango.

Años más tarde, el empresario mexicano Alberto Bailleres adquiere la empresa e inicia una expansión que se traduciría en la apertura de cinco tiendas en la ciudad de México, además de las ya existentes en la calle de Durango y en el Centro: Perisur (1980), Plaza Coyoacán (1989), Santa Fe (1993), Polanco (1997) Satélite (1998); además una en Puebla, otra en Monterrey (2005), y finalmente una en Guadalajara (2008).

Son casi 120 años creando un estilo propio y un referente en tiendas departamentales. El Palacio de Hierro ha forjado un estilo de vida que ha permanecido en su historia y se proyecta hacia el futuro.

 

Adaptación del texto original de la exposición Nostalgia de lo Cotidiano, del Museo del Objeto del Objeto.

>> Ver Galería

 

 

Etiquetas: , , , , , , , , ,